La mujer en el diseño de las tecnologias

mayo 14, 2008

A traves de Tíscar encontramos un artículo del diario Público muy interesante: Judy Wacjman es una socióloga que ha dedicado su carrera al estudio de la relación de la mujer con las tecnologías de la comunicación y la información. La Fundación Telefónica la invitó para para dar una conferencia sobre Género y culturas de la tecnología y del trabajo: continuidad y cambio.

Wacjman afirmó en dicha conferenci que el mundo de la tecnología sigue siendo machista: aunque el uso de estas nuevas tecnologías y formas de comunicación se divide por igual entre hombres y mujeres, el problema existe en el diseño y desarrollo de estas tecnologías.

Es difícil encontrar una razón para esta desigualdad; la mujer ha accedido a todos los campos académicos y profesionales. Como reconoce Wajcman, “nunca hemos tenido una época en que la mitad de los graduados universitarios fueran mujeres”. En terrenos como el derecho, la medicina o las ciencias biológicas, los papeles de ambos sexos están prácticamente igualados. Pero el mundo digital se sigue resistiendo, y las causas pueden ser más culturales que meramente académicas.

El problema no deja de ser paradójico; campos profesionales que no existían hace unos años presentan más obstáculos que otras especialidades con más historia y tradición. Pero es así y, aunque hay un creciente número de mujeres interesadas por las carreras tecnológicas, una vez entran en la Facultad, encuentran muy difícil sobrevivir. “Dicen que no se sienten bien tratadas, es incómodo, no les interesa. El porcentaje de abandono es muy elevado. Y creo que eso tiene mucho que ver con la cultura que rodea este tipo de cosas”.

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La marginación femenina en la cultura

mayo 5, 2008

Laura Freixas publica un artículo en El País un interesantísimo artículo en el que se plantea el porqué de la invisibilidad de la mujer en la cultura, cuando las propias mujeres son las consumidoras principales de esta cultura además de haber conseguido acceder al puesto (negado en el pasado) de creadoras de la misma.

El lenguaje nos enseña muchísimo sobre el valor que la sociedad patriarcal asigna a cada sexo, y que se basa en tres axiomas. Primero: el varón encarna todo el género humano (el hombre), la mujer sólo una parte. Ellos pueden hablar en nombre de todas y todos; ellas sólo se representan a sí mismas. Segundo: el hombre se define como un ser social, cultural (hombre de Estado, hombre de negocios, hombre público…), la mujer se identifica con la naturaleza (ser mujer significa menstruar), la sexualidad (mujer pública) y su relación con el varón (mujer=esposa). Tercero: lo masculino es visto como intrínsecamente positivo (hombre de pelo en pecho, ser todo un hombre…), lo femenino como negativo, como lo atestiguan las numerosas voces peyorativas que se aplican a las mujeres: pendón, arpía, maruja… (…) una cultura que invisibiliza a las mujeres -o las ridiculiza, o trivializa sus preocupaciones- no perjudica sólo a las poetas o las compositoras, sino a todas. Cuando los políticos se preguntan, desesperados, qué se puede hacer para frenar la violencia de género, habría que sugerirles que no vayan sólo a los juzgados, sino al cine. Allí verán cómo en las películas dirigidas por hombres -no así, nunca, en las dirigidas por mujeres-, la violación y los malos tratos se presentan con frecuencia en clave de humor.

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El techo de cristal como metáfora

abril 16, 2008

Angel Castiñeira y Josep M. Lozano nos ofrecen en la edición de hoy de La Vanguardia un artículo de opinión en el que cuestionan la validez actual de la metáfora del techo de cristal con algunas reflexiones interesantes sobre cómo el techo de cristal puede no ser simplemente una cuestión de género, sino de filosofía vital. En el artículo se preguntan:

(…) si existe un techo de cristal como algo aislado, o por cómo está diseñado y construido el edificio. Lo que debería preocuparnos no es sólo el techo de cristal, sino si es posible vivir humanamente en este edificio: ¿el problema es quién puede ascender y a qué precio, o si es posible vivir y actuar como personas en algunas estructuras empresariales vigentes? (…) se ignora la existencia de un techo de cristal para aquellos hombres que no se identifican con los patrones de conducta de un macho alfa.

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